jueves, 2 de junio de 2011

Ellas siempre están

Al remontarnos en la historia encontramos que las musas eran ninfas relacionadas con los ríos y las fuentes. Según de dónde provenga la información consultada, sus progenitores fueron Zeus y Mnemósine o Urano y Gea. Pero el don que las caracterizaba, y sigue siéndolo, es el de inspirar toda clase de poesía o arte.

Si pensamos en la adaptación actual de las musas encontramos que muchas veces pueden ser de carne y hueso. A raíz de ello, les propongo un repaso de dos de las grandes musas de la música argentina.
  • La Pomeña (folclore): es una canción escrita por Manuel José Castilla y musicalizada por Gustavo Leguizamón. La historia cuenta que en un bar de la localidad salteña, La Poma, donde se realizaban competencias de copleros, Manuel Castilla se enfrentó con una joven de 18 años. El ya reconocido autor, no salía de su asombro después de que el público presente reconociera a la chica como ganadora del "duelo" que los enfrentó. Después de felicitarla, le preguntó que quería a cambio del triunfo y ella respondió que él escriba una canción en su nombre. Al año siguiente, cuenta la leyenda, Eulogia Tapia escuchaba la radio y se sorprendió cuando escucho el tema en su nombre. Aquí les dejo un video en el que la voz de América, Mercedes Sosa, interpreta la samba
  • Muchacha ojos de papel y Blues de Cris (rock): habrá que analizar si aquella “Muchacha ojos de papel” que disparó la mirada de Cristina Bustamante en Luis Alberto Spinetta no fue una porteña “Melpómene” de una influencia muy fuerte. Y la musa aparece también en el "Blues de Cris" (Pescado Rabioso, 1972), cuya letra remite a "Muchacha" cuando dice que «atado a mi destino, sus ojos al final olvidaré».
Para finalizar, transcribo a Homero en La Odisea: “Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos, que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo”.

1 comentario:

  1. Correcciones:
    Si este texto responde a la consigna referida a la película Julie y Julia, falta una mención clara a la misma. Este debió ser el disparador.
    El posteo está bien redactado, aunque no quedan nada bien las viñetas en los párrafos central. Sobre todo porque en uno se habla de una canción y en el segundo de dos.
    El título no está mal, pero podría ser más claro.
    Por fuera de eso, el texto es un poco desordenado, debido a que hace muchas referencias conectadas por el tema común, pero que en el relato no están bien hilvanadas.

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